El papel de la escuela rural en el desarrollo del territorio, desde una perspectiva más tradicional, a menudo se ve como un lugar aislado y alejado de la vida urbana. Sin embargo, su papel más fundamental es el de desarrollarse a nivel del entorno y de su comunidad local. Este sitio no solo sirve para aprender académicamente, sino que actúa como una institución clave que nos sirve para fortalecer la identidad local, donde se transforma al alumnado para la sociedad actual y así se da un impulso a la comunidad rural.
La escuela rural como pilar del desarrollo local
Tal y como señala Santos (2004), nos dice: “La educación rural no debe ser vista únicamente como un proceso de transmisión de conocimientos, sino como un factor activo en el desarrollo social, económico y cultural dentro de las comunidades rurales”. Es de relevancia que las escuelas rurales deben revitalizar las economías locales al incorporar el conocimiento del territorio a los saberes que debe adquirir el alumnado.
La educación rural es clave para adquirir los saberes tradicionales y las tradiciones culturales locales. Según Gutiérrez (2017), expone: “La integración de estos saberes dentro del currículo hace fortalecer la identidad cultural del alumnado, dándoles sentido de pertenencia a su comunidad”. Así será como se fomentará el compromiso con el territorio y la sostenibilidad de los recursos locales.
Los desafíos y las oportunidades en la educación rural
Uno de los desafíos que se puede encontrar en la escuela rural sería la exclusión digital o la falta de recursos tecnológicos que hace que haya diferencias entre iguales por la falta de oportunidad educativa en este campo. Por tanto, es relevante que se garantice una digitalización para que todo el alumnado tenga una educación más inclusiva y de calidad.
Por otra parte, las instituciones y las administraciones públicas deben jugar un papel fundamental donde apuesten por políticas inclusivas y resuelvan subvenciones pensadas en la educación rural. Según López (2015), nos argumenta que “es necesario diseñar estrategias pedagógicas que no solo accedan a los saberes curriculares, sino que también se tenga en cuenta la contextualización territorial, adaptando las necesidades y las características del ámbito local y rural”.
La educación como motor de cambio en el territorio
A pesar de los aspectos detallados en el párrafo anterior, la escuela rural tiene mucho potencial para ser un motor de cambio profundo en las comunidades rurales. A través del pensamiento crítico, el alumnado no solo pasa a ser los auténticos protagonistas del aprendizaje, sino que son agentes de cambio que contribuyen a la innovación y al desarrollo sostenible en cada uno de sus territorios.
Añadir que uno de los aspectos clave y muy necesario que se debe realizar en relación a la escuela rural debe ser articular dicha escuela con su comunidad. Este lazo de unión servirá para involucrar a las familias y los agentes del territorio como un espacio de co-creación para desarrollar nuevas metodologías. Según Márquez (2018) menciona: “Este enfoque fortalece al compromiso comunitario y promueve un ambiente de aprendizaje que trasciende las paredes del aula”.
Conclusión
Para resumir, la escuela rural impulsará el desarrollo social, cultural y económico del territorio y establecerá la dirección hacia donde queremos que vaya en un futuro. Además, no solo será un lugar para el aprendizaje académico, sino que también actuará como motor de transformación de nuestra sociedad actual. Saber integrar bien los saberes locales, fomentar la colaboración comunitaria y aprovechar las oportunidades que nos da será fundamental para tener una mejor educación en el territorio rural y poder dar respuesta, como motor de transformación social, a los retos que nos enfrentamos del siglo XXI.
Referencias
· Gutiérrez, M. (2017). Saberes y prácticas educativas en el ámbito rural: La preservación de la identidad cultural a través de la educación. Revista Latinoamericana de Educación Rural, 14(2), 25-40.
· López, A. (2015). Políticas públicas para la educación rural en América Latina. Revista de Educación y Desarrollo, 23(1), 50-67.
· Márquez, J. (2018). Educación y comunidad: Un enfoque para el fortalecimiento de la educación rural. Revista de Educación Comunitaria, 8(3), 101-115.
· Santos, M. (2004). La educación y el desarrollo local: Una visión desde lo rural. Editorial Universitaria.
Editado por: Gerard [Estudiante del Máster en Educación en Territorio Rural]

¡Excelente reflexión, Gerard! Has expuesto con claridad el enorme potencial de la escuela rural como agente de transformación social y territorial. Coincido especialmente en la importancia de integrar los saberes locales en el currículo y de fortalecer los lazos con la comunidad. Sin duda, apostar por una educación contextualizada, inclusiva y participativa es clave para un desarrollo sostenible del territorio rural.
ResponEliminaMuchas gracias por tus palabras, María.
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