La generalización del uso de las tecnologías, la
globalización de la información y el acceso a internet han supuesto una
revolución tecnológica sin precedentes, hasta el punto de hablar de la sociedad
actual como la sociedad de la información y el conocimiento, gracias al
papel tan importante que juegan las TIC en nuestro siglo.
Partiendo de la definición dada por Gil (2002), entendemos
las Tecnologías de la Información y la Comunicación (en adelante TIC)
como el conjunto de aplicaciones, sistemas, herramientas, técnicas y metodologías
asociadas a la transmisión, procesamiento y almacenamiento digitalizado de la
información, sonidos, imágenes y textos; así como a las tecnologías de la
comunicación constituidas principalmente por la radio, la telefonía, la
televisión e internet.
Pues bien, en este mundo cada vez más digitalizado y donde
las TIC juegan un papel tan importante, la educación ha decidido incorporarlas
también dentro del sistema, señalando Marqués (2000) tres grandes razones por
las que usar las TIC en el aula: la alfabetización del alumnado, la mejora de
su productividad y la innovación que supone en las prácticas docentes.
Y en este sentido, la escuela rural no iba a quedarse atrás,
mostrando un gran interés y preocupación por la inclusión de las TIC en las aulas
rurales, buscando una dotación material y formativa suficiente que permita a
los centros rurales incorporar estos recursos en el día a día del aula.
Cuando hablamos de TIC y escuela rural, es fácil encontrar
argumentos que defienden la importancia de su inclusión en las aulas. Solo hay
que preguntarle a Chatgpt cuáles son las ventajas de emplear las TIC en la
escuela rural para que te haga un listado con numerosos ítems: reducción de la
brecha educativa y social, estímulo de la motivación y el aprendizaje,
desarrollo de competencias digitales, fomento del trabajo en equipo,
empoderamiento de la comunidad educativa, flexibilidad y personalización del
aprendizaje, mejora de la inclusión del alumando o la preparación para el
futuro laboral.
Lo mismo ocurre cuando lees estudios en la materia. Viana (2015) afirma que incorporar la tecnología al proceso de enseñanza-aprendizaje en la escuela hace que este sea más constructivo y eficaz, logrando una educación de mayor calidad. Por su parte, Bustos (2009) señala que las tecnologías dentro de la escuela rural permiten alcanzar un equilibrio entre identidad rural y modernidad. Por último, Quintanilla (2017) habla de la importancia de dotar de habilidades digitales en el medio rural al alumnado, especialmente a niñas y jóvenes, empoderando a las mujeres desde la niñez en habilidades digitales para fomentar su desarrollo económico y social en sus comunidades.
Ahora bien, no es oro todo lo que reluce. Noelia Morales, en su estudio sobre escuelas rurales en Castilla y León, destaca que, aunque los alumnos rurales pueden utilizar las TIC incluso más que en los centros urbanos, persisten desigualdades significativas dentro del propio entorno rural. Estas diferencias están influenciadas por factores como la conectividad y, especialmente, por la actitud y formación del profesorado.
Felizzola (2010) argumenta que las políticas TIC suelen tener un enfoque urbano, sin adaptarse adecuadamente a las características de las comunidades rurales. Esto puede llevar a una falta de empoderamiento de estas comunidades a través del acceso a la información . Además, San Martín (2009) advierte sobre la "brecha digital endógena", donde los usuarios carecen de un conocimiento claro de los aparatos tecnológicos, lo que puede resultar en una interacción rutinaria con la tecnología que carece de contenido cultural
Carrizales (1993) critican que la incorporación de las TIC
en la educación ha exacerbado ciertas obsesiones pedagógicas, como la
eficiencia y la velocidad, que pueden obstruir la comprensión de las
transformaciones culturales producidas por las nuevas tecnologías . Asimismo,
Celani (2002) señala que la escuela rural se ha visto invadida por procesos
educacionales que pueden llevar a una descaracterización del mundo y los
valores naturales campesinos .
Vistas ambas caras de la moneda, creo que es importante ir más allá, y pararnos a pensar cuándo ha de producirse la inclusión de las TIC en el aula. En un mundo cada vez más globalizado, donde el acceso a todo tipo de información lo tenemos siempre al alcance de la mano, es importante entender que no siempre más información es mejor. Dotar al alumnado de Educación Primaria de herramientas digitales en un punto en el que, por su desarrollo, todavía no son capaces de discriminar entre información aquella que es veraz y rigurosa; en un momento en el que la construcción de su identidad se encuentra en fases iniciales y que, por lo tanto, son vulnerables todavía a recibir ciertos estímulos; o en un contexto en el que el complejo rural puede calar muy profundo en la infancia, el empleo de las TIC en el aula debe hacerse de una forma muy controlada y, bajo mi punto de vista, limitada y escasa. En este sentido, dotar al alunando de competencias digitales no siempre debería pasar por exponerlo a este mundo digital desde el principio, sino que debería partir del desarrollo de una serie de competencias emocionales y cognitivas básicas para, posteriormente, poderse adentrar de forma segura en el mundo digital.
Otra reflexión que, a mi modo de ver, es importante, es el por qué usamos estas TIC en el aula. Como defensor de que la educación debe construir sociedades y no adaptarse a ellas, considero un grave error incorporar las TIC para “mejorar el acceso al mundo laboral” o “evitar que el alumnado quede aislado del mundo”. En este sentido, las escuelas rurales juegan un papel muy importante como dinamizadoras del territorio, territorios que, por sus características y formas de vida, pueden ser la solución a grandes problemas que tiene a día de hoy nuestro planeta. Por ello, no se debería adaptar la escuela rural para que “se parezca” a la sociedad (urbana en muchas ocasiones), pues es esta misma sociedad a la que se adapta la que está acabando con la ruralidad; sino que debería ser la escuela rural la que transformara otros entornos, pudiendo las TIC ser una herramienta importante en este trabajo.
Por último, creo que es importante también hablar sobre cómo
se van a incluir estas TIC en las aulas, el papel que van a jugar dentro del
proceso de enseñanza-aprendizaje, y que su uso se haga bajo criterios
pedagógicos, obteniendo beneficios para el alumnado en su proceso educativo y
no sirviendo tan solo como escaparate de cara a la galería.
Como hemos observado, la incorporación de estos recursos en la educación rural puede suponer una serie de ventajas a tener en cuenta, como la mejora de la comprensión, el impulso del razonamiento crítico, la adaptación y accesibilidad de los recursos a los diferentes niveles y realidades del alumnado, la agilización de la comunicación, el estímulo de la motivación o la incorporación de nuevos métodos de aprendizaje. Sin embargo, también cuenta con una serie de inconvenientes que deben tenerse en cuenta, y que nos han de hacer reflexionar sobre la idoneidad y la forma de introducir las TIC en las escuelas rurales (y, en general, en todo tipo de escuelas).


Qué interesante y necesario todo lo que planteas. Me parece muy acertado cómo presentas las dos caras del uso de las TIC en la escuela rural. A veces, desde fuera, solo se habla de "digitalizar" sin pensar en el cómo, el cuándo ni el para qué. Coincido plenamente en que no se trata solo de dotar de dispositivos o conexión, sino de hacerlo con una mirada pedagógica, crítica y contextualizada.
ResponEliminaTambién me ha gustado mucho la idea de que la escuela rural no debería adaptarse al modelo urbano, sino más bien convertirse en motor de transformación. En un mundo que necesita replantearse muchas cosas, quizás la ruralidad tenga muchas respuestas que aún no estamos sabiendo escuchar.
Gracias por este texto tan completo y reflexivo. ¡Da mucho que pensar y debatir!